
Ganas de emborracharme, drogarme, anestesiarme de la vida, intoxicar mi cerebro para que deje de pensar.
Estás tomando mucho, no tomes mas dijo. Tenía razón, ignoré el comentario.
El terremoto se parecía a baile, a risas y besos. Las ganas de aprenderlo, el miedo de volverme vulnerable se disfrazaron de sexo humillante de baldío.... ...ese afan de mierda por convertirlo todo en manejable.
Y se fue ..que me importa, que mierda me importa esa sonrisa, las manos, la boca perfecta de poca palabra, que me importa la certeza de mucho por descubrir, que mierda me importa. Que me importa no verlo mas. y que encuentre mas bocas
que me importa.
si, miento.. y?
Después del auto flagelo crece la apatía y las ganas de dormir.